Posteado por: terciocatolico | julio 9, 2008

De barbas vecinas

Como dice el refrán: cuando las barbas de tu vecino veas pelar echa las tuyas a remojar. Nos deja un tanto perplejos la noticia de nuestros vecinos italianos de que Monseñor Gianfranco Bottoni, en declaraciones al Corriere de la Sera, haya acusado al gobierno de “fascista” y “populista” por pretender el cierre de una mezquita en Milán. Mons. Bottoni es responsable de ecumenismo y diálogo interreligioso de la curia de Milán. Pero lo más sorprendente, como reconocen muchos italianos, es que no haya habido ninguna corrección desde altas instancias curiales en el sentido de hacer ver que la posición sobre esto es personal y no un tema de Iglesia, ya que, el orden público es el que ha llevado a esta medida gubernativa, precisamente ese orden al cual somete el polémico documento de libertad religiosa “Dignitais Humanae” el fuero externo de esa libertad. Notemos que acusar de “fascismo” en Italia no es lo mismo que acusar de franquismo en España, todavía.

¿Qué pasaría en España, si llegado el caso se hiciera lo mismo, pero no ya en virtud de orden público, sino en la esencia del mantenimiento y la defensa de la Unidad Católica? Más bien no hay que hacer un pronóstico futurible, sino una constatación pasada. Sólo con la complicidad de eclesiásticos relevantes se ha llegado a este desaguisado de ordenamiento jurídico en que lo moral ha desaparecido y hasta donde parece que es más importante, y nos debemos de preocupar más, por la crisis económica, en todo caso cíclica, que por la crisis moral que llevamos padeciendo desde hace años y en todo caso en degeneración exponencial. Pues, sí señores, sí. El aborto nos importa y nos importa la eutanasia, y si son o no son cortinas de humo no lo sabemos, lo que sabemos es que esto es un genocidio y ustedes CALLAN, que es lo mismo que hablar y no actuar.

Anuncios
Posteado por: terciocatolico | julio 8, 2008

El catolicismo liberal busca representación

Los amigos del casamiento contranatura entre el sí y el no siguen encarnizados por restablecer un aparente acuerdo entre la herejía y la ortodoxia, entre la soberanía popular y el orígen divino del poder. Como que el Pp de sus entretelas les ha salido contestón y ya no necesita de ese apoyo que durante años le han brindado las sacristías, en una España que ha dejado de ser católica–eso creen– y por lo tanto ha dejado de ser España –eso sueñan–; andan buscando una opción que les represente. Eso sí, con el paradigma democrático por bandera y con los pañuelos preparados para llorar las consecuencias de su nefando abanderamiento.

Andan pululando por los ciberespacios como la santa compaña, intentando sumar huestes a sus decrépitos y amancebados ejércitos pero no encuentran sino los frutos erigidos en premisas y todo se les viene encima. La carcoma del “no es esto” no se ceba sólo con el agnosticismo europeizante orteguiano. Pero en realidad, nos queda preguntar, ¿defienden todavía algo de princpios salvables o no es más que lo mínimo que les asegura mantener su statu quo? No somos nosotros nadie para entrar en ese fuero interno inexpugnable que es propiedad de cada cual; pero í debemos denunciar que esa fe sin obras del liberalismo liberal lleva en su ser la condena de Santa Teresa: “El infierno está lleno de buenas intenciones”.

Pues nada, que Dios reparta suerte.

Posteado por: terciocatolico | julio 7, 2008

¡Fuera los perros!

Ahí los tienen. Los hechos nos convierten en notarios de realidades, frente a aquellos que siempre nos pusieron en ese grupo que los optimistas –los de la felicidad del ignorante– llaman profetas de calamidades. ¿De qué se quejan? ¿de la exhibición de las perversidades y deformaciones humananas que se dieron cita el pasado sábado en el madrileño paseo de la Castellana? ¿Del laicismo que prepara su asalto definitivo hacia el gulag español?¿De una asignatura para corromper a niños y jóvenes?¿de que en España hay más parejas divorciadas que casadas?¿de que 1 de cada 5 embarazos acabe en asesinato?¿de que los pilitiqueros de turno tengan manchadas sus manos con la sangre de los inocentes?¿de qué narices se quejan?

Tuvieron la oportunidad de intentar cambiar todo esto. Tuvieron la oportunidad de decir basta y de no acallar su conciencia. Tuvieron la oportunidad y no quisieron aprovecharla. Tras la careta del posibilismo político, abandonaron toda posibilidad de hacer política. Prefirieron echarse a los cerdos antes que combatir contra los lobos, prefieron obviar la candidatura católica que este Tercio presentó a las municipales para la Alcaldía de Madrid. Esos son los hechos. Y ya no se les puede eximir de culpabilidad a todos aquellos que votaron a los partidos de politiqueros demócratas y corruptores de la sociedad. Algo de lo que un día deberán de dar cuentas, porque se les exigirán. No lo duden.

La Virgen Santísima siempre ha prestado su valiosísima ayuda a los hijos de Eva. Ella pisa la cabeza de la serpiente, y Ella dejó a San Ignacio el método de combate que hay que librar con la escabel. Al enemigo (enemigo de naturaleza humana, y lo social es parte de esa naturaleza, no se olvide) jamás, jamás hay que presentarle una cara amable.

[325] 12ª regla. La duodécima: el enemigo se hace como muger en ser flaco por fuerza y fuerte de grado, porque así como es propio de la muger, quando riñe con algún varón, perder ánimo, dando huída quando el hombre le muestra mucho rostro; y por el contrario, si el varón comienza a huír perdiendo ánimo, la ira, venganza y ferocidad de la muger es muy crescida y tan sin mesura; de la misma manera es propio del enemigo enflaquecerse y perder ánimo, dando huída sus tentaciones, quando la persona que se exercita en las cosas spirituales pone mucho rostro contra las tentaciones del enemigo haciendo el oppósito per diametrum; y por el contrario, si la persona que se exercita comienza a tener temor y perder ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la haz de la tierra como el enemigo de natura humana, en prosecución de su dañada intención con tan crecida malicia.

La cara amable que se le ofreció en la llamada transición democrática cuando los agentes revolucionarios sólo querían “la democracia en España y la concordia entre todos los españoles”. ¿Les sorprende que los agentes del padre de la mentira mientan? Los abrazos con el genocida Carrillo, con la sanguinaria Pasionaria, con los de la escuadra y el mandil, con los Peces de Barba de los “cristianos de base”. Nos hace gracia cuando algún “lumbreras” (llámese Monseñor Sebastián, por ejemplo) dice que la Unidad católica no sirve para la edificación cristiana de la persona y pone de ejemplo el régimen del general Franco. Se olvidan, maliciosamente, que la Iglesia en España durante treinta años (desde aproximadamente el 1956) lo único que hacía era socavar el regimen con sus curas obreros, sus religiosos amparando terroristas y secesionistas, y organizar manifestaciones con las coordinadoras de las asociaciones de vecinos de los barrios obreros. ¿Y Cristo? ¿y ése quién es? No es que el Estado no cumpliera con su obligación, es que la Iglesia se olvidó de cumplir la suya, que es la predicar el Evangelio, no a Marx. Pero en fin, todavía hay que escuchar que el paradigma de la ineficacia de la unidad católica es el periodo del gobierno de Franco.

Todo ello debe servir para sacar una síntesis de acción, que es plantar cara al enemigo sin complejos ni respetos humanos.

Posteado por: terciocatolico | julio 4, 2008

Sacando pecho.

Hay un dicho que dice que el negocio levantado por el abuelo lo arruinan los nietos. Quizás pensando en eso muchos no se dedican a levantar su empresa familiar, pero fuera de la anécdota quizás grotesca, nos gustaría empezar en este punto el artículo de hoy. Supongamos que alguien, aun sabiendo a ciencia cierta que el negocio que tanto esfuerzo le va acostar levantar, será dilapidado por el desenfreno en su propia familia, decide, no obstante, amparado en el deber de hacer lo que tiene que hacer, tirar para adelante su proyecto empresarial. Esfuerzos, fracasos, alegrías, pero al fin un legado que transmitir. Una vida plena. Y ahora, lleguemos a esa generación que dilapida el negocio, que inventa normas, que desprecia a sus ancestros, que se lo gastan todo por el disfrute de un momento placentero, que renuncian incluso hasta al cuadro del abuelo en el despacho; y una vez en la ruina, sacando pecho dicen aquello de: “con menos empezó nuestro abuelo”. Claro, desgraciados, con menos empezó vuestro abuelo, pero lo que se trata no es que vosotros comencéis lo que ya está comenzado, sino que continuéis y dejéis a los que os sucedan un legado mayor que el que vosotros recibistéis. Así, honraréis a vuestro abuelo y vuestros nietos os honrarán a vosotros.

Ahora, trasladamos esto a las palabras del Cardenal Ricardo María Carles:

Si doce judíos solos comenzaron a conquistar el imperio romano, si por pura fe lo creyeron, ahora no podemos dudar de sus palabras: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos”; ahora no podemos tener miedos y complejos; ¿Que somos perseguidos? Siempre, pero ése es el camino de la Iglesia”.

Así lo señala el cardenal Ricardo María Carles, arzobispo emérito de Barcelona, en la siguiente entrevista concedida a Veritas, en la que también recuerda que las dificultades siempre conviven con los signos de esperanza.

Que manera de jugar con los tiempos. Claro que la Iglesia es y será perseguida, pero por predicar la Fe, no por renunciar a ella. En los tiempos activos del Cardenal la Iglesia en España –sí, sí, esa España de TV en blanco y negro de Franco– contaba con muchas más almas que doce judíos, almas que, ¿adónde han ido?, ¿al fuego eterno? Esta visión falsaria de la Historia por ciclos contraviene la visión cristocéntrica de la misma. La Historia para un cristiano no es un vaivén eterno, no. La Historia tiene un sentido teológico. No es que ahora seamos pocos, es que ha habido, y hay, una apostasía generalizada y encima los responsables directos de las almas nos dicen que no pasa nada, que hay que sacar pecho, ya. Y volvemos a preguntar ¿y las almas de los que han abandonado, qué?¿y las almas que no llegarán a la verdadera Fe de Cristo, qué? Aquellos doce judíos se encontraron con un mundo pagano que no conocía a Dios. En la actualidad es el mundo conquistado para Cristo el que renuncia a Dios con la aquiescencia de los pastores que han renunciado ha proclamar la Fe y se han dedicado a congeniarse y a contemporizar con los enemigos de la Iglesia. Han divinizado la democracia y los derechos humanos. Sus visiones politiqueras han destrozado el alma de España al entregarla como lo hizo el traidor (traidor a España, sí) Cardenal Tarancón y sus secuaces. Y encima orgullosos porque han contribuido al sino de la Iglesia, eso es cara dura. Que todo cumpla el plan de Dios es debido a la Providencia, pero hasta el diablo (muy a su pesar y sin quererlo saber por su soberbia) contribuye a ese plan divino que es cumplido sin remisión y no por ello hay que ver al Maligno como aliado, aunque algunos se han pasado de bando. Ahora, trasladen aquí lo comentado arriba para la empresa y pongan a cada uno en su lugar.

Pues nada, a seguir sacando pecho, mientras el Padre sigue esperando al hijo pródigo.

Posteado por: terciocatolico | julio 3, 2008

Porque hoy es hoy…

…sin venir a cuento, o a lo mejor sí, y porque nos da la gana, queremos hablar sobre los frutos, sociales y por tanto políticos (los eclesiásticos hay voces autorizadas que no somos nosotros), de la aplicación del Concilio Vaticano II en nuestra Patria. Ha pasado suficiente tiempo como para poder echar un vistazo general a unos hechos que superan las entelequias humanas y las teorías de cafetín. La libertad religiosa, la neutralidad del Estado con respecto al hecho religioso nacional, que supuso la ruptura con 14 siglos de continuada tradición de Unidad Católica ha supuesto reconocer derechos civiles a:

– El divorcio
– El aborto
– La sodomía
– La enseñanza atea
– La corrupción de los cuerpos intermedios
– La pérdida de identidad nacional

Todo bajo el dominio de la herejía de la soberanía popular. ¿Qué beneficios ha extraído de todo esto la misión evangelizadora de la Iglesia? ¿Ha merecido la pena? ¿Gracias a destrozar España en su identidad, se han convertido los mahometanos de Arabia, los sintoístas de Japón, los budistas del Tibet y los protestantes de los Países Bajos?¿Ha supuesto lavar la cara politizada de la Iglesia durante 40 años de “oprobiosa” dictadura franquista y las escaleras de los templos, de pisadas, deben ser reemplazadas, por gastadas, cada cinco o seis años?¿Dónde están los frutos de la inmolación de la Patria a manos de sus enemigos: liberalismo, socialismo, comunismo, masonería?¿Dónde? Estas preguntas deben ser lanzadas al rostro de todos aquellos que cacarean las excelencias de la libertad religiosa, y exigir respuestas, no evasivas.

Al igual que San Pablo, cuando después de naufragar les echó en cara a los que gobernaban el barco de que ya se lo había advertido y que no le hicieron ni caso (Cfr. Act. Ap.), aquí es necesario hacer lo mismo. Sí, ya se dijo, ya se advirtió este desastre, esta desgracia el 23 de mayo de 1963 por la Junta Nacional de la Comunión Tradicionalista. Y ahora lo volvemos a repetir con la autoridad de los hechos consumados. Ahí los tenéis, esos son vuestros frutos, vuestros hijos; con vuestro pan os los comáis. Llorar, sí, llorar, mujerzuelas, quejaros y quejaros, es lo único que sabéis hacer, abrazar las ideas y condenar sus consecuencias. Vosotros, que destronastéis a Cristo de la sociedad, ¿qué queréis, hipócritas?

Como dijera el recordado Prof. don Rafael Gambra, modelo de lucha manifiesta y perseverante, si el CVII y el Magisterio posterior basado en la declaración Dignitatis Humanae sobre libertad religiosa en el fuero externo, en la sociedad, fuera palabra de Dios, lo único que podría hacer el Carlismo es disolverse y pedir perdón, pues, ha sido el Carlismo el último vestigio en defensa de la Cristiandad. Pero por sus frutos los conoceréis, y esos frutos no pueden ser de Dios, hay certeza moral porque además el Magisterio posterior al CVII se basa en documentos pastorales que son de rango inferior a los documentos infalibles del Magisterio de la Iglesia.

Nos recordaba, así mismo el Prof. don José Miguel Gambra, digno miembro de una saga de héroes, que el cambio litúrgico en la Festividad de Cristo Rey, trasladándolo al último domingo del tiempo ordinario, en lugar de su primigenio último domingo de octubre, venía a significar que la lucha por el Reinado de Cristo era estéril, ya que el Reino vendría con la Parusía. Y es cierto. El Nuevo Misal del CVII de Ediciones Mensajero y de la Editorial Desclée de Brouwer, 9ª edición, prologada por el Cardenal Primado don Marcelo González dice en la explicación de la festividad:

“…después del CVII ha sido colocada [la festividad de Cristo Rey] el último domingo del Tiempo Ordinario, como final del año litúrgico, para expresar el sentido de consumación del Plan de Dios que conlleva este título de Cristo por encima de malas interpretaciones político-religiosas”.

Claro, que esas “malas” interpretaciones político-religiosas eran precisamente las que motivaban la inclusión de esa tensión teológico-política en el plan de salvación. El problema es que cuando se habla de política, por haber corrompido esa noble ciencia, la imagen que se viene a la mente es la del politiquero liberal, muerto de hambre de poder. Pero eso no es óbice para saltarse a la torera una disposición magisterial de rango infalible, si es que existe la infalibilidad, claro. Porque el cambio sustantivo de Quas Primas en una implícita negación del dogma, es el destronamiento de Cristo.

Pero hay más. En la Oración Colecta del Misal (1962), anterior al de 1965, se pedía por:

“…que todos los pueblos y naciones, disgregados por la herida del pecado, se sometan a Su suavísimo imperio.”

El nuevo Misal (1965) se pide por: “…que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin”.

Esta claro que mientras en la primera oración se hace referencia a la naturaleza social del hombre, reestablecida por la Redención; en la segunda se omite deliberadamente el carácter social de la Redención, como si la naturaleza social del hombre no perteneciera también al Plan de Dios y se habla de la creación en general. Pero es que de la creación en general el hombre es la única criatura libre, junto con los ángeles, que puede no servir deliberadamente, porque todo animal y todo el universo cumplen las leyes que Dios ha impuesto.

Y más. En la postcomunión en el Misal de 1962 se impetraba:

“…que cuantos militamos bajo las banderas de Cristo Rey, lleguemos a reinar con Él en los tronos del Cielo.”

Y en el Misal de 1965:

“…que quienes nos gloríamos de obedecer los mandamientos de Cristo, Rey del Universo, etc.”

La diferencia en este caso es sustancial. En la primera oración el carácter de catolicidad militante por Cristo Rey es patente; en la segunda es casi una vana gloria, pues, nuestro cumplimiento es dar gloria a Dios, no glorificarnos a nosotros mismos.

Toda renucia a la Soberanía social de Jesucristo es una traición, es otra vez el beso de Judas: te quiero mucho, pero te entrego por treinta monedas de plata, es el catolicismo liberal que desgracidamente nos degobierna.

Posteado por: terciocatolico | julio 1, 2008

A propósito de la hipocresía

Tal y como venimos denunciando desde esta atalaya la descomposición católica, y con ella la sociedad civilizada, es cada vez mayor y más visible, el que no ve es porque no quiere o porque se ha cegado. Días pasados el denunciador de liberales, el sacerdote Juan María Bru –perteneciente a los Star Trek del movimiento folclórico o focolar– decía que Jesucristo no es una doctrina, y hombre, es muchísmo más, pero que nos expliquen como puede seguir un camino sino está trazado, hollado, desbrozado y finalizado. Es cierto que el católico ha pasado a ser peregrino en la tierra para pasar a ser vagundo de la tierra. Dos cosas distintas. El peregrino sabe que está de camino, sabe su incio y su fin del camino, camino por supuesto existente, camino que, por supuesto también, es doctrina; en cambio el vagundo merodea sin saber de dónde viene y sin saber adónde va. Eso de que caminante no hay camino es una cursilería, hay camino y bien definido, y uno solo es.

De ese derrumbamiento doctrinario que ha sido consecuencia de la negación dogmática, en su mantenimiento y defensa, hemos llegado a las conclusiones más ilusorias y faltas de toda razón política que, por ejemplo, nos muestra el portal clerical-protestante de Forum Libertas. En ese espacio, en su editorial de ayer mismo, nos dice que hay que reivindicar y abrir la lucha de la cultura a la italiana, de la cultura de los valores de la civilización cristiana, eso sí, sin tener que ser especificamente católica, pues, la ley natural es compartida por todos los credos, por muchos ateos, agnósticos y supera toda ideología. Bonitas palabras que son sólo eso, palabras vacías. Porque, ¿quién dictamina objetivamente qué es y qué no es ley natural? ¿Y quién la interpreta? ¿Y con qué autoridad? Estas respuestas están dadas y ocultarlas es, como poco, ignorancia. Es la Iglesia católica, continuadora de la Tradición apostólica que es la Iglesia de Cristo, la que guarda celosamente el depósito de la Ley natural y lo interpreta desde su sede primada y suprema de Roma, es decir, el Papa, y todo ello lo hace con la autoridad que le concedió el mismo Fundador, es decir, Dios, el Creador y, por lo tanto, el Legislador, el Juez y el Rey. Si eso no se dice, si eso se ignora no hay cultura, hay ignorancia supina y engaño. Si muchos falsos cristianos, mahometanos, judíos, budistas, sintoístas, ateos, agnósticos, etc. comparten una serie de valores coincidentes con la Ley natural no es en base a sus creencias, sino a pesar de esas creencias y por la gracia de Dios. No señalarles el camino de donde les viene esa luz que les permite distinguir en su conciencia el bien del mal, dejarles con la gracia pero sin la conversión a la Fe es cegar las fuentes de esa gracia. No, no existe ni puede existir una moral sin Autor, y no confesar privada y públicamente al Autor desemboca en la negación de toda virtud.

Ahora que el liberalismo ha aprendido a denunciarse a sí mismo, fruto de su inherente incoherencia, se reinventan los liberales el cuño a la italiana de la cultura independiente, nacida casi por generación espontánea y mantenida por la colegialidad democrática, que no son más que las tesis de Marc Sagnier y el condenado –por el único Papa santo del siglo XX– movimiento sillonista.

El referente de la vida pública sigue siendo Cristo Rey tal y como lo definiera S.S. Pío XI en Quas Primas, y todo lo que no sea eso a las claras no es más que mentira, error y perdición.

Posteado por: terciocatolico | junio 30, 2008

¡Hipócritas!

Duces caeci, excolantes culicem, camelum autem glutientes! (Mt 23, 24)

Que un no católico busque la paz del mundo en el diálogo intercultural e interreligioso, no es lo normal. El mundo pagano si conoció una paz esa fue la pax romana, fruto de la espada militar que no del diálogo político; eso sí, la religión como subordinada al César era tolerante con el resto de religiones, siempre y cuando esas religiones no se arrogaran la soberbia racional de declararse ninguna de ellas verdadera y el resto falsas. Los mártires de Roma lo fueron por su intransigencia a reconocer la verdad fuera de la religión revelada por Dios y enseñada por Él mismo en Cristo y vivificada también por el mismo Dios en el Espíritu Santo. El diálogo interreligioso no es un neopaganismo, es una apostasía. Ese diálogo jamás ha existido en el mundo pagano, si existe hoy en día es porque a lo que se denomina neopaganismo no es más que la adulteración de la doctrina de Cristo, es decir, doctrina, sí, pero sin el Autor de la doctrina. Eso y no otra cosa es el diálogo euménico e interreligioso, diálogo subordinado a la política, la religión de nuevo subordinada al César. Eso, y no otra cosa, es la “depuración” y “cristianización” de los principios revolucionarios de 1789.

Ante todo ese desconcierto la luz del dogma debe mostrarse tal cual es, antes de cualquier ejercicio de razón, es necesario someter ésta a la verdad. El dogma no limita la libertad de la razón humana, la eleva al no hacerla perder el tiempo en divagaciones estériles por conducir a error. Es como el que, a priori, conoce la solución de un problema matemático pero no sabe el camino para llegar a la solución, camino, que no comprensión de la solución. Eso es el dogma, eso es la verdad. Si los caminos elegidos nos llevan a soluciones incorrectas habrá que desecharlos y no permancer en ellos lo que demuestra no sólo una elevada deshonestidad, sino una supina estupidez.

La verdad, enseñada por el dogma, es una perla que se echa hoy en día a los cerdos. Queremos iluminar el sol con una linterna. Sabemos que la naturaleza humana está dañada por el pecado original. Es un misterio para nosotros el comprender cómo se puede pasar hereditariamente una culpa, no lo comprendemos, pero sabemos que sólo el pecado original explica el comportamiento humano. Sabemos que el hombre es ignorante, tiende a hacer el mal, es débil y cobarde, y es insaciable en sus apetitos. Y a la vez sabemos que el hombre busca la felicidad y no la encuentra. El grado de civilización de una sociedad no se mide, pues, en términos económicos ni en avances técnicos, sino en la medida que el hombre en sí mismo y en sus relaciones sociales es capaz de atenuar esa naturaleza dañada y orientarla a su reconstrucción individual y social dando origen a la verdadera civilización.

Cuando se defiende la soberanía popular, que es una herejía, es decir, un apartamiento del dogma y en este caso del pecado original, ya que, supone al hombre bueno por naturaleza y son sus relaciones sociales las que lo deterioran; se escucharán muchos aplausos pero se está destruyendo la civilización, civilización que por otra parte se reclama, pero a la que se quiere defender sin brazos que la sostengan, es decir, un imposible. Pero eso es el liberalismo, el mundo de los imposibles y la traición de las conciencias. Por eso el : ¡calla, calla! ¡No callarás, no! lanzado por los que lucen la púrpura y traicionan la sangre que los corona, contra toda defensa del orden social cristiano, contra la Soberanía de Nuestro Señor Jesucristo. A todos esos que se les llena la boca con la democracia y como harapientos buscan raíces para alimentar su malvada ignorancia es preciso hacerles levantar la cabeza para que vean los frutos que producen sus funestos errores. Buscan la paz pero no quieren al Príncipe de la Paz, quieren una paz humana, una paz imposible. Lo saben porque se les ha dicho, es cierto, saben la solución y la obvian en un ejercicio patético de indigencia humana y lesa Humanidad.

Posteado por: terciocatolico | junio 27, 2008

La pereza intelectual

El liberalismo es a la sociedad lo que una fuga de radiación nuclear es a los seres vivos, es decir, una contaminación que no desaparece una vez la deflagración ha ocurrido, sino que como pestilente mutación genética se transmite sucesivamente en las generaciones. Los densímetros –utilizados por personal en contacto con fuentes radioactivas, p.e. salas de rayos-x en clínicas y hospitales, radiografías industriales, etc.– son aparatos que miden el nivel de radioactividad que tiene un cuerpo sometido a las radiaciones, son los semáforos que indican el riesgo nuclear. El semáforo para medir el índice de liberalismo que afecta al entendimiento humano es la incoherencia y la pereza intelectual.

Incoherencia, por ejemplo, es decir que nos importa un comino España, matizado el exabrupto por “esta España de forma contraria a su esencia“, y a la mínima ocasión poner una banderita en el balcón porque la selección española gana un partido de fútbol. Si es que, por mucho que se diga, el español tan invadido por los respetos humanos no es que no ame su bandera y su patria, sino es que le da vergüenza hacerlo sin ocasión “políticamente correcta”. Otro ejemplo de esos respetos humanos incoherentes es el vocablo “Expaña” para eludir responsabilidades del tipo: “esto no va conmigo, ya no hay nada que hacer“. Más patética, por “derechismo” elevado al cuadruplo, es decir que “España no pasa de ser una camiseta“. En fin, una lista de estúpida incoherencia.

Pero la intoxicación crónica de liberalismo es la pereza intelectual. Y esta es la más peligrosa. Cuando uno vive en la frontera, en la línea más avanzada en el choque y en la más atrasada en la retirada, lo difícil no es tener una mayor o menor agudeza o formación intelectual, sino perseverar en lo que se conoce, aunque sea poco (el que es fiel en lo poco etc.), ciertamente como verdad. Hemos sido testigos de grandes batacazos. La caída de Maritain, el Concilio Vaticano II, el perjurio de los Principios Fundamentales del Movimiento, la ley del divorcio impulsada por un Cardenal Primado de infeliz memoria y un largo etcétera. Pero el descalabro más importante por pereza intelectual es, si cabe, el rechazar la Unidad Católica de España porque el Estado, como institución, está en crisis y lo único que hay que mantener son las convicciones en la sociedad doméstica, porque ¿a quién le interesa luchar por un cadáver? Esta conclusión lleva directamente a no plantearse en el terreno político ninguna actuación de personal responsabilidad y dejarlo todo en manos de una Jerarquía que, independientemente de la doctrina multisecular de la Iglesia, dirija lo que hay o lo que no hay que hacer en el campo político. Todo lo cual lleva a un posibilismo y a un malminorismo corruptos de su plantemiento de tienda de campaña y a convertirlos en sólida edificación. Es hacer cimentaciones sobre arena, fundamentos estériles e ineficaces pero cómodos, ya que, evitan el ver la realidad tal como es, es decir, dar por buena la compatibilidad de los principios de la Revolución con los principios de la doctrina, previa “depuración” cristiana de esos principios. Y es aquí donde nos vienen las palabras del Maritain de la Acción Francesa en su ensayo sobre los “Tres Reformadores, Lutero, Descartes y Rousseau”: “Es imposible la compatibilidad de los principios reformadores de 1789 con el Cristianismo, pues, aquellos no son más que la prostitución de la doctrina de Cristo“. Pero mantener lo contrario, como hemos dicho, es cómodo, es mediático y al fin y al cabo es mantener como máxima: “Todo el mundo es bueno“, que llevan al desprecio de la Redención, porque total: “Yo no he matado a nadie“; y a la postre lo mismo daría, pues, hasta el que mata es convertido en víctima.

Así que pongámonos el densímetro del liberalismo, tanta es la contaminación que ninguno estamos libre.

Posteado por: terciocatolico | junio 26, 2008

Madrid, la finca de Esperanza Agirre

No hay elemento más pernicioso, artificial y corrupto que un partido político, tanto es así que lo primero que tenían que hacer por respeto a la justicia es desaparecer todos. Pero ya que nos ha tocado este tiempo, y con estos bueyes hay que arar, no pararemos de denunciar los atropellos y tropelías que cometen los politiqueros. Entre las corrupciones urbanísticas, entre las comilonas, entre las casas de putas, entre las casas de maricones y transexuales, entre las clínicas abortistas y entre los derechos de los simios; la estupidez galopante de un pueblo que ha perdido su dignidad.

El partido Pontio Pilato, Pp para más señas, puede hacer lo que le dé la gana, sólo representa –como todo partido– a sus militantes y/o asociados, pero utilizar las instituciones públicas que ocupan ilegítimamente –como toda autoridad que gobierne en contra de la ley natural y del derecho divino– para hacer campo de venganza de sus frustraciones particulares de trepa dentro de su asquerosa organización partidesca es una burla más, una frenta más a la sociedad madrileña en particular y a la española en general. Eso es lo que ha hecho la Sra. Esperanza Agirre (no ponemos la “u” porque no nos da la gana, ¿pasa?) al destituir a secuaces de su partido de los cargos que ocupaban en la administración pública de la Comunidad de Madrid. La excusa de austeridad es de traca. ¿Quieren ser austeros? Que desaparezcan los partidos y las administraciones redundantes y centralistas, que se cobre el salario mínimo interprofesional para ser cargo público y ya verán ustedes lo que es austeridad y lo que ganaríamos todos. Pero el insulto a nuestra inteligencia es cada vez mayor, las “vendettas” de los pandilleros politiqueros se realizan en campo abierto y público y ante los ojos ciegos de una sociedad enferma que si reclama la eutanasia para las personas es porque previamente esa sociedad se ha suicidado.

De vergüenza.

Posteado por: terciocatolico | junio 25, 2008

Dialéctica y violencia

En una época en que se ha llevado al olvido la doctrina que hizo una cultura y de esa misma raíz la Cruzada que forjó una Patria, no está de más darse un garbeo por lo que dicen los medios de manipulación de conciencias ante el desenfreno actual y las pretensiones, ya descaradas, del poder democrático de imponer el modelo de la herejía protestante para las relaciones con la verdadera y única Iglesia de Cristo, esto es, la católica. Hemos leído, por ejemplo:

“Hasta ahora creíamos que el camino de la modernidad pasaba por la independencia de la Iglesia y del Estado, de modo que ni la Iglesia pretendiera imponer sus doctrinas a todos a través de las leyes civiles, ni el Estado se arrogara el derecho a exigir sus criterios en las actividades de la Iglesia. Pero solo la primera parte ha resultado ser verdad. El Estado confesional, en el que los poderes civiles quedaban sometidos a las enseñanzas de la Iglesia, quedó enterrado hace tiempo, con la bendición de la Iglesia.”(Fuente: Ignacio Aréchaga en Aceprensa).

Esta frase, que no deja de ser un afeminado lamento, es un deseo, pero un error manifiesto. Si la Iglesia condenó la separación, en sentido moral que es el que se recoje dentro de “enseñanza”, de Iglesia y Estado en la Encíclica Quanta Cura con la promulgación del Syllabus por el Papa Pío IX; ¿cómo puede bendecir la Iglesia ahora –ese “hace tiempo” son 33 años, un ahora minúsculo en la historia de la sociedad perfecta fundada por Cristo, es decir, por el mismo Dios– lo que otrora condenó? Esta es la pregunta que se hace cualquier persona, creyente o no, con un mínimo de sentido común y lógica. Si la bendición de ahora es verdadera, la condena es falsa y, por tanto, la infalibilidad de la Iglesia queda, cuanto menos, comprometida a incompatibilidad (que no entendimiento) racional. Si la condena es verdadera la bendición es falsa y sólo se puede admititir ésta desde una actuación contingente prudencial, con lo queda a buen recaudo la doctrina y no se puede acusar, además, de opotunismo a la Iglesia, sino de vela apaciguadora en tempestades revolucionarias. Si la condena es verdadera y la bendición también lo es, hay que concluir que la verdad es contingente y es la historia la que al final dictamina qué es verdad y qué no lo es, con lo que la verdad no es intemporal y si no es intemporal depende del hombre, y si depende del hombre la verdad es subjetiva y, por lo tanto, relativa con lo que se puede afirmar que la verdad no existe. Pero esto va contra la Fe y contra la razón, pues, por la Fe el mismo Dios reveló que Cristo es “camino, verdad y vida”; y por la razón, por el soliloquio agustino: si la verdad no existe debes concluir que es verdadera la proposición “la verdad no existe”, y por lo tanto pruebas la existencia de la verdad.

Este es el absurdo debate del catolicismo liberal, aquel que de la prudencia hace doctrina firme y sustituye la tesis por la hipótesis, y la verdad por el error relativista moderno. Ante todo este debate los más perjudicados son los débiles, los indefensos católicos de a pie que pervertidos por los adoctrinamientos falsos de los fuertes (la libertad de prensa y la dejación de funciones de la autoridad eclesial, excepto con el sector tradicional que es precisamente el que representa la voz de siempre de la Iglesia) pierden la fe. Por eso siempre se mantuvo que la verdad debía mantenerse contra el error al filo de la espada. Por eso siempre se mantuvo que la justicia y la verdad al verse ofendidas debían ser defendidas por el brazo armado que era el Rey; por eso, al fin y al cabo, nada más católico que la sentencia de José Antonio Primo de Rivera un 29 de octubre de 1933:

“Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria.”

« Newer Posts - Older Posts »

Categorías