Posteado por: terciocatolico | septiembre 5, 2008

Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II

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Posteado por: terciocatolico | julio 25, 2008

¡Santiago y cierra España!

“-Yo así lo creo -respondió Sancho-, y quería que vuesa merced
me dijese que es la causa porque dicen los españoles cuando quieren
dar alguna batalla, invocando aquel Santiago Matamoros: iSantiago y
cierra España! ¿Está pore ventura España abierta, y de modo que es
menester cerrarla, o que ceremonia es esta?

-Simplicísimo eres, Sancho -respondió don Quijote-; y mira que
este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por
patrón y amparo suyo…”.

Miguel de Cervantes Saavedra

Santiago Apóstol: ruega por nosotros, protege a España.

Posteado por: terciocatolico | julio 24, 2008

Continúa el desguace

Los partidos políticos siguen empeñados en hacer creer lo que ellos mismos no se creen. Quieren hacer creer que a sus órganos de dirección se llega por los caminos de la virtud, del escalafón o la aclamación universal de sus militantes; y eso es mentira. A los órganos de dirección de un partido político se llega por arribismo, por trepa. Quieren hacer creer que aplican internamente la forma democrática que externamente imponen; y eso es mentira. Ni siquiera respetan las formas que dicen defender. Es el plato de lentejas la moneda de cambio que utilizan en sus aquelarres, a los que ellos llaman congresos. Pero todo esto, con ser grandes mentiras, no es nada en comparación con que se creen representar a los españoles cuando sólo se representan a sí mismos, y ni siquiera en su propio conjunto de militantes, sino en un subconjunto del mismo que es el que conserva el poder de dirección. A todo esto se une que el Soberano, una voluntad que surge cada cuatro años de los cubos de basura democráticos del sufragio universal, es corrupto y, por tanto, es un tirano.

Que el Pp, el partido de Pontio Pilato acabe como ese sujeto –suicidándose en la Galia—, nos importa un rábano, es más, es una ocasión propicia de celebración nacional; pero que antes de suicidarse mate lo poco que queda de vergüenza institucional en el Estado –el llamado poder judicial– nos parece una macabra pirueta que sólo puede ser inducida por el empujón del interés bastardo al que siempre han servido. Como servilmente actuó la UCD en su día a los intereses de la antiespaña (ese es el nombre, no Expaña, imbéciles que utilizáis los vocablos del enemigo en lugar de defender los vuestros).

La reunión de La Moncloa de ayer, demuestra a las claras la voladura de los cimientos patrios que tuvieron derecho de ciudadanía, o de pernada, con la Nicolasa, dícese de esa Constitución de 1978. Pero da igual, todavía tenemos que escuchar, en claro insulto a nuestro entendimiento y razón, los parabienes y la tierra de leche y miel a que nos ha llevado la llamada transición, eufemisno de traición.

Posteado por: terciocatolico | julio 23, 2008

Lo que nos merecemos.

Escribía ayer un reportero taurino, de cuyo nombre no nos acordamos, en el rotativo (nunca mejor dicho) “El Mundo”, que “en España tenemos los toros que nos merecemos, los políticos que nos merecemos y la democracia mansa y descastada que nos merecemos“. Estamos de acuerdo. Los españoles nos merecemos eso y más, la que no se merece nada de eso es España. Al igual que nada de merecmiento hay en el hecho siguiente:

MADRID- La imagen del Sagrado Corazón de Jesús que estaba situada en un pedestal en los jardines de la madrileña ermita de San Antonio de la Florida apareció en la mañana de ayer tirada en el suelo y decapitada. La imagen, de cerca de metro y medio, es una réplica de la que se encuentra en el Cerro de los Ángeles de Madrid, y fue elaborada a partir de las piedras del antiguo monumento cuando éste fue destrozado durante la Guerra Civil.
«Cuando llegaron los fieles a primera hora del martes a oír misa se encontraron ya con la imagen tirada en el suelo», refiere Alejandro Díaz, secretario de la parroquia. «Por tanto, la agresión debió de ocurrir durante la madrugada del lunes al martes», prosigue. «Le han dado varios golpes sobre el propio pedestal para romperla», explica Díaz.
Se trata de una imagen situada en un jardín público, a las afueras de la ermita, célebre por sus frescos de Francisco de Goya. «El jardín no tiene valla, sólo un pequeño seto, y puede entrar cualquiera, no está protegido», afirma el secretario parroquial, quien asegura que en la mañana de ayer acudió a la comisaría para hacer la denuncia. «No sabemos si se podrá restaurar pero, al menos, vamos a intentarlo», añade.

También, y ya que estamos en merecimientos, nos informan desde el soporte técnico que mantiene la página principal del Tercio, http://www.terciocatolico.com que:

El proveedor de acceso a Internet “Telefónica” ha bloqueado sin previo aviso la dirección ip principal del servidor del Tercio Católico lo que ha impedido el acceso al mismo para los usuarios que conectan desde ADSL de “Telefónica”.

Desde que el bloqueo ha sido detectado por nuestro equipo de Soporte Técnico hemos establecido comunicaciones con el proveedor de acceso a Internet “Telefónica” para solicitar una explicación y el desbloqueo inmediato de la dirección ip.

Por el momento y para evitar que los usuarios afectados continuen sin acceso, se ha reconfigurado el servidor.”

Seguramente nos lo merecemos en sentido lato-democrático, pero en sentido estricto estamos seguros de nuestra indignidad, por la que no nos merecemos el alto distintivo de la persecución. ¿Será que Telefónica está aplicando el protocolo deontológico de la ONU? Sea lo que sea, bienvenido sea.

Posteado por: terciocatolico | julio 18, 2008

18 de julio

Hoy recordamos aquel 18 de julio de 1936 en que, según se desprende del sentido de la historia, se desencadenó, por fin, la lucha a muerte que empezó el 2 de mayo de 1808. Bicentenario y LXXII aniversario se unen en este día. La excelente obra de Luis Romero “Tres días de julio” nos invita a sumergirnos en esas realidades humanas, que guiadas por un destino trascendental entonces oculto, cumplieron con su deber más allá de una observancia normal alcanzando el heroismo.

Aprovechamos, asimismo, para enlazar con la obra de nuestro amigo Paco Berrocal, publicado en el espacio digital que dirige “Alto y Claro, en que supera a la obra de Luis Romero, ya que, se desliza no sólo en la narración periodística, sino en el análisis militar con una cronología detallada y exquisita que hace seguir sin dificultad el hilo argumental.

Si por un lado, hoy es día de recuerdos, de rancias nostalgias, éstas no deben ser motivo de anclajes formales, sino de sillares fortalecidos. La respuesta de 1808, de 1821, de las tres guerras carlistas y la de 1936, todas ellas Cruzadas como han demostrado prestigiosos historiadores como don José Antonio Gallego, o maestros de filosofía como don Rafael Gambra; fueron respuestas violentas ante hechos violentos. Hoy por hoy es imposible pensar, ante los hechos violentos de la apostasía (de traición a Dios y de traición a España), en otra respuesta de fuerza. La fuerza, esta vez está en la resistencia. A muchos alimentadores de vanas esperanzas hay que pararles los pies en seco. Sí, todos sabemos como el veneno de esperar la victoria manu militari echa por la borda los mejores años de muchos jóvenes de buena voluntad. El trabajo de respuesta actual pasa por una labor de reconstrucción moral de la que nadie está exento. Sólo Dios sabe cuando estarán aguzadas las flechas y tendidos los arcos.

Sin más, nos parece adecuado reproducir unos fragmentos aquí y hoy, por ser hoy, de un documento Magisterial como es la Carta Pastoral Colectiva de los Obispos Españoles de 1937:

“Casi todos los obispos que suscribimos esta carta hemos procurado dar a su tiempo la nota justa del sentido de la guerra”.

“Con nuestros votos de paz juntamos nuestro perdón generoso para nuestros perseguidores y nuestros sentimientos de caridad para todos. Y decimos sobre los campos de batalla a nuestros hijos de uno y otro bando las palabras del Apóstol: El Señor sabe cuánto os amamos a todos en las entrañas de Jesucristo”.

“Enjuiciando globalmente los excesos de la revolución comunista española, afirmamos que en la historia de los pueblos occidentales no se conoce un fenómeno igual de vesania colectiva ni un cúmulo semejante producido en pocas semanas de atentados cometidos contra los derechos fundamentales de Dios, de la sociedad y de la persona humana”. “Prueba elocuentísima de que la destrucción de los templos y la matanza de los sacerdotes en forma totalitaria fue cosa premeditada, es su número espantoso. Los sacerdotes asesinados sumarán unos 6.000. Se les cazó como perros, se les persiguió a través de los montes, fueron buscados con afán en todo escondrijo.
Se les mató sin juicio las más de las veces, sin más razón que su oficio social”.

“La revolución fue crudelísima: Las formas de asesinato revistieron caracteres de barbarie horrenda.”

“La revolución fue inhumana: No se ha respetado el pudor de la mujer, ni aun la consagrada a Dios por sus votos. Se han profanado las tumbas y los cementerios”.

“La revolución fue bárbara, en cuanto destruyó la obra de civilización de siglos. Destruyó millares de obras de arte, muchas de ellas de fama universal. Saqueó o incendió los archivos, imposibilitando la rebusca histórica y la prueba instrumental de los hechos de orden jurídico y social”.

“La revolución fue esencialmente antiespañola: La obra destructora se realizó a los gritos de “¡Viva Rusia!”: a la sombra de la bandera internacional comunista. Las inscripciones murales, la apología de personajes forasteros, los mandos militares en manos de jefes rusos, el expolio de la nación a favor de extranjeros, el himno internacional comunista, son prueba sobrada del odio al espíritu nacional y al sentido de la patria”.

“Pero sobre todo la revolución fue anticristiana: No creemos que en la historia del cristianismo, y en el espacio de unas semanas, se haya dado explosión semejante, en todas las formas de pensamiento, de voluntad y de pasión, del odio contra Jesucristo y su religión sagrada. Tal ha sido el sacrílego estrago que ha sufrido la Iglesia en España, que el delegado de los rojos españoles enviado al Congreso de los Sin-Dios, en Moscú, pudo decir: «España ha superado en mucho la obra de los soviest, por cuanto la Iglesia en España ha sido completamente aniquilada»”.

“Contamos los mártires por millares. Su testimonio es una esperanza para nuestra pobre patria, pero casi no hallaríamos en el martirologio romano una forma de martirio no usada por el comunismo, sin exceptuar la crucifixión, y en cambio hay formas nuevas de tormento que han consentido las sustancias y las máquinas modernas. El odio a Jesucristo y a la Virgen ha llegado al paroxismo en los centenares de crucifijos acuchillados, en las imágenes de la Virgen bestialmente profanadas, en la reiterada profanación de las sagradas formas: podemos adivinar el amo del infierno encarnado en nuestros infelices comunistas.

Agradecemos a la prensa católica extranjera el haber hecho suya la verdad de nuestras declaraciones, como lamentamos que algunos periódicos y revistas, que debieron ser ejemplos de respeto y acatamiento a la voz de los prelados de la Iglesia, las hayan combatido o tergiversado”.

“Cerramos, venerables hermanos, esta ya larga carta rogándoos nos ayudéis a lamentar la gran catástrofe nacional de España, en que se han perdido, con la justicia y la paz, fundamento del bien común y de aquella vida virtuosa de la ciudad que nos habla el Angélico, tantos valores de civilización y de vida cristiana “. “El olvido de la verdad y de la virtud en el orden político, económico y social nos ha acarreado esta desgracia colectiva. A vuestra piedad añadid la caridad de vuestras oraciones y las de vuestros fieles para que aprendamos la lección del castigo con que Dios nos ha probado, para que se reconstruya pronto nuestra Patria y pueda llenar sus destinos futuros, de los que son presagio los que ha cumplido en siglos anteriores; para que se contenga, con el esfuerzo y las oraciones de todos, esta inundación del comunismo que tiende a anular al Espíritu de Dios y al espíritu del hombre, únicos polos que han sostenido las civilizaciones que fueron”.

“Nosotros, obispos católicos, no podíamos inhibimos sin dejar abandonados los intereses de Nuestro Señor Jesucristo y sin incurrir en el tremendo apelativo de ‘canes muti’, con el que el Profeta censura a quienes, debiendo hablar, callan ante la injusticia”.

PER SEMPER FIDELIS

Posteado por: terciocatolico | julio 17, 2008

Mientras en la fragua…

Como hemos comentado en varios artículos de esta bitácora, el fracaso de la política libertaria, que tanto interés se tuvo en auspiciar desde los sectores que debieran haberlo combatida como hacen hoy, va a plantear –después de las vacaciones de la horda politiquera– una batalla decisiva para los próximos años. Ante la crisis económica (que existe para todos excepto para los mandamases), el gobierno y su manipulación de medios va a suplir el pan con el circo ideológico en el aborto y el laicismo. Así, la masa no tendrá para comer, pero se alimentará con el odio hacia el orden social cristiano. Ya nos conocemos las historias de los frailes envenenando niños con caramelos y disparando cruces con trabucos que mataban al pueblo humilde y trabajador. Pero que nos sepamos estas historias no quiere decir que los avispados agentes de la Revolución no las desempolven cada cuatro decenios si es preciso. Ahora el maltrato a la mujer y la persecución de los derechos civiles por parte de la “sempiterna misoginia” de Iglesia católica serán convertidos en el circo del aborto libre. Eso es lo que hay en la cocina de Ferraz y a eso apoyará el servicio de habitaciones de Génova.

Mientras, en la fragua de la respuesta política, porque es necesario dar una respuesta política, se sigue soplando con insistencia el fuelle. En una maniobra bien preparada, y que no nos parece ni mal ni bien, por ahora, Josep Miró i Ardevol se ha situado en un Pontificio Consejo y se ha dado de baja de CDC, a la vez que asoma por su Forum Libertas con un índice de lo que pueda ser la hoja de ruta de un partido político de inspiración cristiana. Nosotros no somos nadie para dar indicaciones sobre efectividades y éxitos, pero sí nos gustaría aclarar un par de cosas(illas). Cuando el Sr. Miró se refiere a que: “un partido cristiano no puede significar una organización que formule propuestas confesionales sino que se inspire en ellas” no entendemos el sentido de esta formulación retórica que no dice nada. Sabemos lo dados que son los tiempos modernos a los adagios universales asimétricos, pero esta frase nos supera. Si el Sr. Miró se refiere a que el partido no formula doctrina en materia de fe y costumbres no dejaría de ser una perogrullada, pero la confusión de los términos hace pensar que se ha buscado la aconfesionalidad premeditada y absurdamente, eso sí, de manera muy fina que diría cualquier portera de Arniches.

La tan traída y llevada cultura basada en la ley natural al alcance de todos está muy bien, pero ya ha demostrado su empírico fracaso en la democracia cristiana. Así que si lo que están fraguando es otro partido democristiano, se pueden ahorrar el trabajo, que para ese viaje no hacen falta alforjas. No nos extraña que no se formulen propuestas confesionales, ya que, lo primero que deberían aprender los que pretenden inspirarse en la confesión que profesan es la doctrina a la que objetivamente están sujetos. Así, por ejemplo, cuando el Sr. Miró quiere rematar su “brain storm” con una altisonante poesía: “Una sociedad humana nunca será una sociedad perfecta, ni se estabilizará jamás en una sola posición muy mala o muy buena. Habrá un reflujo constante en un sentido u otro hasta que el tiempo esté culminado y la historia termine como sabemos. En el mientras tanto nuestra tarea es procurar avanzar las líneas sin que el retroceso nos desanime, porque sabemos que nunca será permanente. Sólo podemos decirle que según la doctrina católica, no hay reflujo histórico, sino que vendrá un personaje malísimo (el anticristo suena muy gordo para estos chicos, ¿no?), que será adorado como Dios, que habrá persecuciones terribles y que si el Señor no acortara esos tiempos previos a la Parusía no quedaría títere con cabeza, es decir, que nadie se salvaría. Esto es, ni más ni menos que la historia tiene un sentido Cristocéntrico, Jesús Señor de la Historia, y un sentido es un camino con un origen, una plenitud de los tiempos, y un final. Un peregrinar. El reflujo no es un peregrinar, es un vagabundear dando vueltas a la misma plaza.

Pero bueno, con un par de lecciones doctrinales y la buena voluntad que parece que no falta, seguro que alcanzamos el éxito. ¡Ánimo!

Posteado por: terciocatolico | julio 16, 2008

La Política

Más allá de frases estereotipadas, la política es ante todo una vocación –oficio del alma– de servicio, ni más ni menos uno de los múltiples carismas con los que se renueva la faz de la tierra pero con la salvedad que el carisma político no tiene “reconocimiento” oficial. Y no lo tiene no porque nunca lo haya tenido, sino porque a partir de la ruptura abierta por Rousseau se han abandonado las líneas de pensamiento político, como en su día se abandonaron las del filosófico y el teológico, para confluir en una intersección imposible. No se puede rebatir el pensamiento idealista abandonando el tomismo para abrazarse desaforadamente a la fenomenología, por ejemplo. ¿A quién se le ocurriría teniendo rifles de repetición pelear con navajas en aras a un equiparamiento con el enemigo? Los combates hay que ir a ganarlos, con la propia caballerosidad del espíritu cristano, no a exhibir las dotes para el suicidio. Y de este modo, llegamos a la situación actual en que se confunde premeditadamente la política con la politiquería y al político con el politiquero y se llegan a decir barbaridades del tipo que no “existe una política específicamente cristiana” (Mons. Bruguès), y eso no es cierto. Lo que no existe es la elevación a dogma de una opinión temporal (como las distintas formas de gobierno), pero sí existen principios dogmáticos en los que basar esa opinión temporal y a los cuales no sólo no se debe contradecir sino que son la levadura para la restauración del orden social cristiano y la siembra de esa semilla es a la vez camino de santidad. Esa es la política. No es la libre adscripción partidista, es el encauzamiento de la opinión del orden de lo temporal dentro de los márgenes del dogma, es el servicio a la Soberanía social de Jesucristo.

Tan afanados como andan algunos intentando recuperar vocablos procedentes del acervo cristiano que son utilizados indebidamente, nos sorprende mucho que ante la política se haya abandonado toda lucha por la forma y el contenido. El político debe ser vocacional, pero esto sólo no basta. Es necesario que esa vocación sea vivida caminando por los veredas de la santidad, es necesario fortalecer en las virtudes ese oficio del alma en la comunión de personas que han sido tocados por el mismo carisma. Y eso no es hacer un partido confesional o aconfesional de defensa de “mínimos”, es mucho más, muchísimo más; es oración, es sacrifico, es servicio.

Posteado por: terciocatolico | julio 15, 2008

La táctica del camaleón

Entre los mayores peligros que acechan a la acción política está el de camuflar, callar o “lavar” los principios para de esa forma ser más atrayente. Se podrá excusar que es sólo una táctica, una cuestión de forma y no de contenido, para poder conectar con personas que de otra manera sería impensable poder hacerlo. Pero esto lleva a la postre, como la experiencia demuestra, a sacrificar los princpios y a confundirse con todo lo que antes se pretendía combatir. Pongamos nuestro propio ejemplo. Podríamos declararnos demócratas convencidos, podríamos asumir todos y cada uno de los preceptos de la Constitución atea de 1978, podríamos alabar la soberanía popular y hacer odas y adagios continuos a la libertad, la igualdad y la fraternidad. Ciertamente, podríamos. Pero, ¿y la persona de buena de buena voluntad que busca la verdad cómo podría encontrarla si nadie la predica? Pues, he ahí nuestra función.

Si la verdad propagada es molesta es porque el mundo al que se presenta es contario a la misma verdad. ¿De qué vale renunciar a la forma si por esa forma es conocida la sustancia? En España, donde los respetos humanos es uno de los vicios más presentes en la sociedad (nadie saca una bandera española, pero como gane la selección de fútbol…), nuestros principios son compartidos por muchísmas personas, pero no les gustan las formas, y es que, en realidad, lo que no les gusta es defender esos principios sin un colchón previo de dos o tres millones de compatriotas que los apoyen abierta y directamente antes que ellos. Ese es el entorno donde nuestra posición se desenvuelve. En una sociedad que se acuesta monárquica y se levanta republicana, es de comprender, que el renunciar a la táctica es renunciar a la supervivencia de los principios. Nuestra posición es de baluarte, inmóvil, centinela a la espera y con la bandera bien izada. Sólo así podremos ser garantía de encuentro para aquellos que buscan con insistencia, la claque en busca de privilegios no nos importa lo más mínimo.

Posteado por: terciocatolico | julio 11, 2008

De creencias y opiniones

¿Hay que creer en un determinado régimen de gobierno? En sentido estricto, que debe ser el sentido de la ciencia política, sólo se debe creer en Dios, si por creencia asumimos que es dar por cierto aquello a lo que nuestra razón no alcanza a demostrar. Y creer es un don de Dios, una virtud infusa que llamamos fe. Ahora, lo que en sentido lato llamamos creer no es más que opinión, es decir, algo que puede ser cuestionable. Así, pongamos por ejemplo, que cuando nos tachan de que no creemos en la democracia no nos hacen sino un halago, porque el creer en la misma es una estupidez, excepto para algún ateo o agnóstico que no tienen más que esas miopes creencias. Opinamos, y lo hacemos con el Magisterio de la Iglesia, que todas las formas de gobierno son en principio válidas, y son las sociedades las que eligen, o a veces les vienen dadas (teocracia, herencia, suerte, alzamiento, etc.), libremente aquellas que mejor se adapten a sus circunstancias históricas y culturales. Decir, entonces, que la mejor forma de gobierno para los USA sea la monarquía hereditaria y la unidad católica de sus territorios no es más que una barbaridad histórica y cultural; al igual que querer trasplantar ese modelo social republicano y de libertad religiosa a España. Y en estas cuestiones opinables no hay dogmas ni infalibilidades, a no ser que dejen de ser opinables que es lo que parece que quieren imponer ahora desde ciertos sectores del Consejo Pontificio de Justicia y Paz y algunas jerarquías de la Iglesia al poner como modelo universal la democracia, que es precisa y paradógicamente el régimen de gobierno que más inclinación tiene a la corrupción y a la negación de los principios dogmáticos, es decir, a negar con obras aquello que es obligado creer.

La democracia actual, la de la soberanía popular, es una herejía (condenada por S.S. León XIII y San Pío X, papa), es decir, es una separación de la doctrina de Cristo. Una síntesis acertadísima sobre este nuevo dogma del ateo/agnosticismo moderno nos la brindó José Antonio Primo de Rivera en estas líneas:

La soberanía popular

Pero igualmente dogmática es la de la “soberanía popular”, cuya expresión más acabada, resumen en parte de otras ideas corrientes en su época (Hobbes, Jurieu), se halla en el Contrato social, de Rousseau.

Para Rousseau la sociedad no puede tener más origen que el contrato en el que cada uno renuncia a su independencia, a cambio de la libertad civil que adquiere. El conjunto de las voluntades engendra un “yo común” diferente de los agrupados, una “voluntad general” distinta de la suma de voluntades particulares. Este “yo común” es el Soberano, y su soberanía, inalienable e indivisible. Sólo el Soberano puede legislar sin conferir su representación a nadie. El Gobierno (cuya forma puede variar según los países) es simplemente comisario del Soberano.

Lo más importante para nuestro tema de las ideas de Rousseau es la afirmación de que el Soberano no puede querer nada contrario al interés del conjunto de los asociados, ni de ninguno de ellos, por lo cual el particular, al ingresar en la asociación, no se reserva derecho alguno. Esto quiere decir que toda resolución de la voluntad general soberana es legítima por ser suya. En tal principio se inspiran las declaraciones y constituciones revolucionarias (1789, 1791, 1793) y cuantas han seguido sus tendencias fundamentales. Del mismo principio se deduce la implantación del sufragio universal, que no es, para Rousseau, una decisión de la mayoría sobre la minoría, sino un cómputo de conjeturas formuladas por los electores acerca de cuál será la voluntad general: los electores de la minoría, para Rousseau (con sofisma que indigna a Duguit), son, en realidad, personas que “se han equivocado” al suponer cuál era la voluntad general.

He aquí reemplazada la tendencia tomista, que aspira a alcanzar el bien común mediante una política “de contenido”, por otra tendencia que espera lograrlo por la sola mágica virtud de una “forma”.

Y, por supuesto, si la democracia de forma (parlamentarismo partitocrático), que es la actual, ha fracasado es porque parte de principios erróneos. La democracia de “contenido” en España ha sido representada por su monarquía tradicional, precisamente marco y modelo de Cristiandad que a nadie le interesa conocer y que nadie pone como ejemplo. Cuando se habla de democracia de “contenido” en el sentido que se habla en la Iglesia, es decir, al modo y manera que entendían los antiguos ese régimen; se pone siempre como ejemplo la democracia inglesa, nacida para controlar el absolutismo de los reyes y se renuncia, por ignorancia o por malicia, a la representatividad natural de la monarquía tradicional española y sus mecanismos de control en los cuerpos intermedios y las Cortes. Y así del absolutismo del Antiguo Régimen (caso francés, siglos XVI y XVII, y formulada por Luis XV en el preámbulo del edicto de 1770, que no español), nacido de la desviación dogmática del “origen divino del poder”; hemos pasado al absolutismo de la democracia, el Soberano sigue siendo absolutista o totalitario, pero si entonces era uno el tirano, ahora lo es la “soberanía popular” que deja el terreno libre para el estatalismo cuyas funestas consecuencias en contenido y forma son de todos conocidas. El mecanismo de control tradicional, de la legitimidad de origen y ejercicio de la autoridad junto con las representatividades naturales de la sociedad en los cuerpos intermedios que trascienden a las Cortes en la Unidad Católica de España, es la única forma democrática (contrastada además fructuosamente en la experiencia histórica) que garantiza una democracia de contenido.

Así que, amigos lectores, no sólo no creemos en la democracia moderna y en la soberanía popular, sino que nos jactamos de combatirlas desde este baluarte de resistencia.

Aquí están los frutos de apoyo al Pp en las municipales y autonómicas de Madrid en 2007:

(des)Esperanza Agirre

Posteado por: terciocatolico | julio 10, 2008

Trabajo de verano

Dada la indecencia manifiesta de los politiqueros, la confusión general con respecto a las normas básicas de actuación política de todos aquellos que se sienten o se dicen católicos y la nueva carga de la Revolución contra las estructuras básicas de la sociedad española; el Tercio Católico de Acción Política, con la colaboración de personalidades de reconocido prestigio –seglares y clero–, está preparando el Código de Moral Política que será presentado, D.m., en los primeros días de septiembre del año en curso para su perceptivo nihil obstat e imprimatur.

Haciendo hincapié que si bien no todo lo moral se legisla, sí que todo lo legislado debe ser moral.

Para cualquier consulta al respecto pueden contactar en la siguiente dirección de correo electrónico:

infoprensa@terciocatolico.com

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